Las sentencias sobre incitación al odio de índole religiosa en Norteamérica y en Europa dependen de la distinción jurídica entre los ataques a grupo religioso y ataques a las creencias de un grupo. Mientras el ataque a un grupo religioso, si se considera extremo o con un alto grado de odio, es delito punible, los ataques a las creencias de un grupo, se considera discurso permitido. Incluso la crítica a las prácticas o creencias de una persona o de un grupo se ve no sólo como un derecho individual a la libertad de expresión sino también como algo necesario para mantener la esfera pública liberal. ¿Cuáles son las implicaciones de esta distinción en la actualidad, en un momento en el que los discursos virulentos dominan el discurso político? ¿Cómo podrían los/as académicos/as matizar la comprensión generalizada de este nuevo contexto de libertad de expresión en América del Norte y en Europa mediante un análisis comparativo? ¿Y qué ocurre en otros contextos? ¿Hasta qué punto es mundial este fenómeno? Se ha invitado a académicos/as de varias disciplinas a reflexionar sobre las formas en las que la distinción jurídica entre creencia y creyente se negocia social y judicialmente en diversos contextos políticos.

Sus ensayos contienen extensos debates en los que se plantea si las creencias religiosas, los símbolos sagrados o las personas veneradas deben ser protegidos de la crítica o el insulto. Igualmente significativo es el hecho de que en estas contribuciones se tienen en cuenta las condiciones en las que surgen los debates. De hecho, tanto en sociedades con una dilatada tradición de regulación de las expresiones de odio como en aquellas que han puesto en marcha controles regulatorios de forma reciente, existe miedo de que la presencia e influencia de las creencias, comunidades y valores considerados heterodoxos socaven algún tipo de reforma legal en este asunto. Ese miedo afecta, entre otras cosas, a la competencia por recursos económicos limitados, a las candidaturas para cargos públicos, al incremento de la inmigración y al declive de una civilización.

Numerosos colaboradores de este foro se preguntan si hay cambio en la reticencia a reconocer el discurso de odio antimusulmán. ¿Qué condiciones políticas han aparecido para hacer posible este cambio? Y, ¿qué obstáculos persisten a la hora de clasificar afirmaciones antimusulmanas como discurso de odio? ¿Cómo varía la jurisprudencia en estos asuntos dentro y a lo largo de los tribunales nacionales en comparación con los tribunales supranacionales? Cuando los tribunales abogan o defienden interpretaciones legales contrarias a la mayor parte de la opinión pública, ¿cómo experimentan esa oposición los que son blanco del discurso de odio? ¿En qué condiciones se vuelven litigiosas las personas y comunidades? Y, ¿cómo resuelven sus diferencias de opinión sobre lo que constituye o no un daño? ¿Podemos considerar la jurisprudencia sobre el discurso de odio como un nuevo espacio de combate político?

Como demuestran los colaboradores del foro, la migración del discurso de odio al espacio político a través de las redes sociales y de otras plataformas digitales, así como el auge de la escritura alarmista, no solo dificulta la regulación de este discurso, sino que además transforma los patrones por los que se determina lo que se puede calificar como discurso de odio. Este movimiento aumenta las dudas sobre el daño que supone tal discurso, cómo se encarna y se siente, particularmente cuando un grupo es fuente y destino del discurso de odio o cuando el discurso de odio apunta a la pertenencia por encima de las diferencias religiosas, raciales, étnicas, sexuales u otras diferencias sociales. Aprovechando una gama de experiencias en la investigación, los colaboradores del foro indagan en las distinciones  jurídicas de las que a menudo depende la resolución de estos casos: ¿Cómo es de posible prohibir el discurso contra un individuo con derechosy no contra las creencias que un individuo aprecia?¿En qué punto esta distinción socava, en lugar de garantizar, la crítica liberal?

Publicado por Mona Oraby el 14 de diciembre de 2018 en The Immanent Frame. Traducido por Cristina Álvarez para @musulmanaDDHH.