El 29 de mayo de 2020 se celebró una mesa redonda con el coordinador de racismo antimusulmán del Consejo de Europa, representantes de OSCE-ODIHR y de Fundamental Rights Agency (FRA) y entidades de la sociedad civil europea. Fue una nueva oportunidad para que las ONG que trabajan para erradicar la islamofobia en Europa compartieran sus desafíos, exacerbados por la pandemia COVID-19.

El colectivo de organizaciones de la sociedad civil presentó 11 acciones públicas para responder a la crisis, proteger a las comunidades musulmanas y abordar las manifestaciones estructurales de la islamofobia en Europa.

Impacto del Covid-19 en las comunidades musulmanas

La crisis sanitaria provocada por el brote de COVID-19 en 2020 en Europa tendrá efectos a largo plazo particularmente para las minorías, incluida la musulmana. Es necesario que las instituciones de la Unión Europea y los Estados miembros adopten iniciativas firmes y eficaces en las áreas que se destacan a continuación.[1]

Las comunidades musulmanas en Europa son muy diversas y están en peligro de sufrir el racismo por su extracción étnica o musulmana, ya sea esta real o percibida (por ejemplo, a los descendientes de árabes o turcos se los percibe automáticamente como musulmanes). La islamofobia también se ceba con los migrantes de origen árabe, incluidos los solicitantes de asilo, los refugiados y las personas indocumentadas, sobre todo las del norte de África y de Oriente Medio.

Discriminación estructural y racial en los sectores del empleo, de la vivienda y de la sanidad. Las comunidades musulmanas (o percibidas como tales) ya hacían frente a las desigualdades raciales y a una existencia en condiciones de inseguridad. Esta pandemia ha agravado aún más las desigualdades que padecen. Los musulmanes, y en particular las mujeres, están a menudo sobreexpuestas al virus (y por lo tanto, a la muerte) porque están representadas en exceso en empleos esenciales pero infravalorados, como a limpieza, los cuidados y la seguridad y ello en condiciones de trabajo precarias). Se ha agravado, además, la desigualdad socio económica en el empleo, la vivienda y la sanidad.

Abuso policial. Para hacer cumplir las medidas de confinamiento, los Estados miembros han han reforzado su aplicación. Aunque las minorías ya eran blanco desproporcionado de las paradas por perfil racial. Ese aumento de la vigilancia ha repercutido de manera negativa y desproporcionada en los varones musulmanes, a los que se representa como menos obedientes a las medidas públicas y son percibidos como sospechosos y peligrosos. Para ellos la aplicación del confinamiento ha resultado brutal, si se compara con las zonas más acomodadas dentro del mismo país, sobre todo en un entorno de hacinamiento en las viviendas.

La retórica islamófoba y chivos expiatorios. A pocas semanas de la llegada del COVID-19, se difundió rápidamente el discurso de odio responsabilizando a las minorías musulmanas. Algunos medios convencionales difundieron titulares de miedo y, en algunos casos, llevaron la alarma a los lectores para que creyeran que el período de ayuno del Ramadán podría exacerbar el brote del virus.[2] Se presentó a las personas migrantes como posibles focos de riesgo y causantes de la crisis sanitaria. En un contexto de confinamiento masivo a lo largo de toda Europa, de cierre de fronteras y de la apertura de la frontera entre Turquía y Grecia, se instauró el discurso de odio en los medios de comunicación de masas [3], dando lugar a oleadas de odio online.

Restricciones a la libertad religiosa y de creencias. A pesar de que en abril hubo numerosas celebraciones religiosas en diferentes comunidades, en algunos países, las advertencias públicas para quedarse en casa y evitar reuniones se dirigieron específicamente a la población musulmana.
Desde el brote, la falta de infraestructuras se ha revelado como algo urgente y constante, como la falta de espacio en los cementerios para enterramientos islámicos. Algunos analistas también han señalado la hipocresía que entraña que en Francia se pueda multar a las mujeres musulmanas con 165€ por taparse al llevar nikab y 135€ por no llevar mascarilla. Las condiciones del día a día en período de COVID-19 nos han recordado que la forma en la que interpretamos comportamientos y costumbres son una construcción[4] social y COVID-19 ha trastocado la interpretación que se da a llevar la cara cubierta.

11 acciones públicas para combatir la islamofobia y proteger a las comunidades musulmanas en Europa

Las crisis son oportunidades para que los legisladores ajusten sus políticas y aborden de manera significativa los problemas raciales, incluida la islamofobia. Las siguientes recomendaciones son clave para responder adecuadamente a la crisis y abordar las manifestaciones estructurales de la islamofobia al incorporarla en áreas clave de la política. Como organizaciones de la sociedad civil, hacemos un llamamiento a:

Que las instituciones europeas

1. Aseguren que los programas de financiación se rijan por criterios de asignación específicos en beneficio de las personas musulmanas (o aquellas percibidas como tales) y de las organizaciones de la sociedad civil que las apoyan, para el desarrollo a largo plazo de proyectos de apoyo a las víctimas, de desarrollo de capacidades, litigios estratégicos, programas educativos, etc. Esto debería incluirse en las actuales negociaciones presupuestarias de la Unión Europea.

2. Aseguren que el nuevo instrumento de recuperación Next Generation EU incluya medidas que aborden la situación específica de las comunidades musulmanas, especialmente en el REACT-EU que aborda los impactos socioeconómicos de la crisis, en consonancia con los objetivos de una recuperación inclusiva y justa para todos. En el proceso de desembolso de fondos debe involucrarse a las comunidades musulmanas dentro de los mecanismos de consulta con los gobiernos.

3. Exploren la posibilidad de iniciar procedimientos de infracción basados ​​en la Directiva de Empleo (2000/78 / CE) para abordar la discriminación sistémica a la que se enfrentan las mujeres musulmanas que usan el hiyab en algunos Estados miembro de la Unión Europea.

4. Evalúen las restricciones a la libertad religiosa en la próxima estrategia revisada sobre la Carta de los Derechos Fundamentales y adopten recomendaciones para los Estados miembros. La sociedad civil debería tener más participación en hacerla más accesible.

5. Evalúen y reconozcan el impacto discriminatorio de las medidas contra la radicalización y la lucha contra el terrorismo y garanticen que en las medidas contra el terrorismo se cumplan con las salvaguardas de los derechos fundamentales, especialmente al aplicar la directiva de la Unión Europea contra el terrorismo recientemente adoptada.

Que los Estados miembros

6. Apoyen la adopción o mejora de políticas nacionales contra el racismo, como el National Action Plan Against Racism (NAPAR), con medidas o estrategias específicas para reconocer y contrarrestar la islamofobia como una forma de racismo.

7. Desarrollen y promuevan la armonización de la recopilación de datos en áreas de delitos de odio e igualdad, incluyendo y reconociendo sistemáticamente el sesgo antimusulmán como categoría. Estos datos deben desglosarse por múltiples motivos de discriminación (incluido el género, la raza, el origen étnico y la religión) respetando la autoidentificación y el anonimato. Esto es fundamental para evaluar el impacto desproporcionado del COVID-19 en las comunidades musulmanas y elaborar y respuestas y políticas a medida, en particular, en la próxima fase de recuperación.

8. Adopten y ejecuten directrices / medidas para combatir el racismo en la aplicación de la ley (incluidos la prohibición de la discriminación racial, la adopción de sanciones más severas contra la violencia policial y el aumento de la diversidad racial y la capacitación, etc.) .

9. Concedan permisos de residencia a los inmigrantes indocumentados para levantar las barreras que les impiden ser protegidos e incluidos en la sociedad.

10. Establezcan protocolos para evitar la expulsión de migrantes indocumentados durante la pandemia de COVID-19 y después, así como facilitar su inclusión y acceso a los servicios de salud y otros.

Que la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) y la OSCE-OIDDH

11. Apoyen a la sociedad civil en la recopilación de datos y la realización de investigaciones específicas sobre el impacto de COVID-19 en las comunidades musulmanas.

Para adherir tu organización a la lista de entidades firmantes, escribe un email a amderechoshumanos@gmail.com.

Descarga del PDF en castellano y en inglés.


[1] Basado en la investigación y la recopilación de datos de organizaciones de la sociedad civil.

[2] https://www.getthetrollsout.org/what-we-do/media-monitoring/item/619-hungary-origo-uses-coronavirus-crisis-tostoke-anti-muslim-sentiment.html

[3] https://www.getthetrollsout.org/what-we-do/media-monitoring/item/596-greece-%E2%80%93-major-newspaperuses-coronavirus-to-spread-anti-muslim-hate.html

[4] As stated by Marco Perolini, Amnesty International: https://www.euronews.com/2020/05/25/requiring-face-masksto-fight-covid-19-upholding-niqab-bans-shows-irony-lost-on-lead-view