#EIR2019

Informe de la Islamofobia en Europa y en el Estado español 2019

El pasado sábado se presentó el Informe Europeo de la Islamofobia 2019. Este informe se publica anualmente desde 2015 y es una iniciativa de la Fundación para la Investigación Política, Económica y Social (SETA). En dicho documento han trabajado 35 académicos, expertos y activistas en derechos humanos de todo el continente y se han cubierto 32 países bajo la supervisión de los editores Dr. Farid Hafez y Enes Bayrakli. El informe ocupa 829 páginas. Al inicio se encuentra la introducción (“El estado de la islamofobia en Europa en 2019”) así como distintas infografías en las que se exponen los titulares, retóricas e incidentes más destacables de cada país.

Cada país trata los siguientes apartados:

  • Resumen ejecutivo en inglés y en la lengua del país correspondiente
  • Ficha del país
  • Discusión de incidentes islamófobos y eventos discursivos
  • Empleo
  • Educación
  • Política
  • Medios
  • Sistema judicial
  • Internet
  • Red de la islamofobia (entidades y personas que voluntaria o involuntariamente fomentan y normalizan la islamofobia a cambio de algún tipo de rédito- político, económico, laboral, etc.)
  • Iniciativas de la sociedad civil e institucionales para combatir la islamofobia
  • Conclusión y recomendaciones
  • Cronología de incidentes (los más importantes)

Esto nos da una panorámica y unos patrones que muestran la dinámica subyacente que apoya directa o indirectamente el aumento del racismo antimusulmán en Europa.

Según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), se calcula que la infradenuncia entre personas musulmanas en la Unión Europea ronda el 12%, no se incluyen aquellos que son víctimas por percepción equívoca. Esto significa muchas cosas y, entre ellas, la falta de confianza en la propias autoridades e instituciones, más que la falta de conocimiento de la legislación de las víctimas, como demuestran las encuestas oficiales realizadas entre las minorías en Europa por la agencia mencionada.

Islamofobia en Europa

Agresiones, atentados y grupos organizados

En el mes de agosto en Noruega, el terrorista de extrema derecha Philip Manshaus, de 21 años, planeó un asalto armado a la mezquita del Centro Islámico Al-Noor en Bærum, cerca de Oslo. Antes de ir a la mezquita, asesinó a su hermana de 17 años, que había sido adoptada de China cuando era un bebé. Manshaus estaba equipado con una escopeta, dos rifles, una pistola de clavos, un chaleco antibalas y una cámara GoPro destinada a la transmisión en vivo en las redes sociales imitando al asesino de la masacre de Christchurch, a quien había elogiado en un foro en línea poco antes del asalto. La posible masacre fue evitada gracias a la actuación de Mohamed Rafiq y otros fieles que contuvieron y sujetaron al atacante hasta que llegaron las fuerzas de seguridad.

En 2019 se produjeron varios ataques en Alemania, incluidos el ataque a la sinagoga en Halle y el asesinato de Walter Lübcke. El sospechoso del ataque a Walter Lübcke tuvo presuntamente conexiones con varias organizaciones de extrema derecha, como Combat 18, el Partido Democrático Nacional (NPD) y el grupo neonazi Autonome Nationalisten (Autónomo Nacionalistas). Admitió haber matado al político proinmigración. El público alemán ha sido informado recientemente de la existencia de grupos supremacistas que operan en la clandestinidad. La red Hannibal opera en Alemania, Austria y Suiza. Esta red se fundó en 2015 y recluta a agentes del servicio de seguridad, soldados y exoficiales de policía junto a individuos de derechas para prepararse para un “Día X”. La investigación policial que se ha estado conduciendo desde entonces reveló que la red había creado una “lista de asesinatos” con más de 20.000 nombres de políticos de alto rango considerados “proinmigración”.

Marija Pejčinović Burić, Secretaria General del Consejo de Europa, afirmó: «Europa se enfrenta a una realidad impactante: los delitos de odio antisemitas, antimusulmanes y racistas están aumentando a un ritmo alarmante, el ejemplo más reciente es el tiroteo extremista en Hanau, Alemania, en el que murieron nueve personas y varias resultaron heridas. Tales actos atroces a menudo son precipitados por palabras venenosas y teorías de conspiración difundidas en las redes sociales e Internet».

Intensidad y picos de la islamofobia

En el Reino Unido, el primer ataque físico ocurrió a las pocas horas de la masacre de Christchurch. Los incidentes antimusulmanes subieron hasta el segundo pico más alto en delitos de odio registrado desde 2012. Con esto se puede concluir que no importa mucho si los musulmanes son víctimas o presuntos “terroristas”, ya que la intensidad y cantidad de incidentes contra musulmanes o personas percibidas como tales va a aumentar.

Islamofobia de género

En Bélgica, una mujer musulmana fue apuñalada frente a sus tres hijos pequeños en Anderlecht, debido a un presunto motivo islamófobo en abril de 2019. En agosto, una mujer ebria atacó e intentó arrancarle el pañuelo a una mujer musulmana. Posteriormente, la atacante fue arrestada bajo la acusación de intoxicación pública. En noviembre, otra mujer borracha y sin hogar de 50 años empujó a una mujer musulmana a las vías del metro de Bruselas, esta era la segunda vez que la misma señora “empujaba a una musulmana a las vías”.

En distintos países y localidades se han emprendido acciones para ilegalizar “problemas” prácticamente inexistentes pero que vacían el espacio político de cuestiones más importantes para llenarlo de debates interminables sobre musulmanes y/o inmigrantes. En el caso de Holanda, en agosto, se implantó el llamado “veto del burka”, que prohíbe el uso del nikab (el velo integral) durante las clases en instituciones educativas, así como en guarderías, no estando prohibido su uso fuera de clase. El debate duró casi dos años y ha creado mucha confusión, además de exacerbar el sentimiento antimusulmán.

En Austria, en 2018 se implementó el veto al hiyab en las guarderías. En el 2019, los mismos partidos presionaron para que se ampliase esta prohibición a alumnas de hasta 10 años y, unos meses más tarde, a alumnas de 14 años e inlcuso a las maestras. Todo ello “argumentado” con los derechos de la mujer y la “igualdad”, de forma que no se vean afectados otros símbolos religiosos como pueden ser la kipá judía o el dastar sij. El parlamentario Christoph Matznetter (SPÖ) argumentó que las únicas maestras que llevaban pañuelo en la cabeza serían las monjas y la parlamentaria Michaela Steinacker (ÖVP) acordó que dicha prohibición también amenazaría a las maestras católicas de educación religiosa. Debido a estas consideraciones de derechos fundamentales, la iniciativa fue pospuesta.

Negacionismo y normalización de la islamofobia

El ejemplo más sorprendente de la normalización de la islamofobia en 2019 en Europa fue el escándalo en torno a la decisión de otorgarle a Peter Handke el Premio Nobel de Literatura. No se puede imaginar que en el mundo contemporáneo un negacionista del Holocausto pudiera recibir cualquier Premio Nobel y, mucho menos, el Premio Nobel de Literatura. Handke cuenta con una larga historia de negacionismo del genocidio bosnio y albanés, como lo demuestra el autor del informe de este año sobre Kosovo, Adem Ferizaj. Durante la guerra de Kosovo, Handke expresó su deseo de ser “un monje serbio-ortodoxo que lucha por Kosovo”. En 2006, en el funeral de Slobodan Milošević, Handke elogió al dictador serbio responsable de los genocidios contra albaneses y bosnios en los años 90. Es por ello por lo que, este año, esta entrega del Premio Nobel se haya convertido en la portada de este informe.

Percepción de las personas musulmanas en Europa

Según la última encuesta del Eurobarómetro publicada en septiembre de 2019, el 71% de los encuestados dijo que se sentiría cómodo trabajando con un musulmán, lo que implica que el 29% no se siente cómodo. Aun así, los países con una alta tasa de aceptación como el Reino Unido (93%), los Países Bajos (91%), Francia y Suecia (ambos 87%) contrastan con los países con una aversión muy alta como la República Checa (35%), Hungría (37%) y Lituania (47%). Preguntados acerca de tener hijos o hijas en una relación romántica con personas de otras religiones, nuevamente los musulmanes fueron los menos favorecidos en comparación con judíos, budistas, cristianos y ateos. Solo el 53% se sentiría cómodo si uno de sus hijos tuviera una relación sentimental con un musulmán, nuevamente con el mayor número en el Reino Unido (82%), seguido de Francia (68%), Irlanda y Suecia (66%). Los encuestados menos favorables a tal noción están en la República Checa (18%), Lituania (22%), Chipre y Hungría (cada 23%). Las posiciones menos favorables frente a los musulmanes se encuentran en países de Europa del Este, donde vive el menor número de musulmanes, confirmando la teoría de que el racismo opera con una figura imaginaria “del otro” en lugar de una real.

Islamofobia en el Estado español

Resumen ejecutivo

La islamofobia sigue presente en todo el espectro social y político: en la educación, en el acceso a la vivienda o a un empleo digno, en la securitización, en la libertad de movimiento y en el histórico incumplimiento del Acuerdo firmado entre el Estado español y la Comisión Islámica de España en 1992 que regula numerosos derechos religiosos de la vida cotidiana. Casi 30 años más tarde, se incumple la mayoría de estos derechos y la población musulmana trata de hacerlos efectivos de forma local y con dificultades. 2019 vuelve a estar marcado por un estado permanente de campaña electoral (dos elecciones generales y una municipal). Con cada campaña se van normalizando el discurso de odio y la instrumentalización de los colectivos protegidos, de tal forma que lo que era el discurso de la extrema derecha se ha ampliado hacia el centro y, en ocasiones, a sectores de la izquierda. Según datos de UNICEF, España registró en 2018 la llegada de más de 6.000 niños, niñas y jóvenes no acompañados que llegaron por la frontera sur desde países del Magreb, fundamentalmente Marruecos y Argelia, entre otros. El discurso de odio instrumentaliza a estos menores (Menores Extranjeros No Acompañados), deshumanizándolos, demonizándolos y reduciéndoles a sus siglas (MENA), con las correspondientes consecuencias en forma de agresiones en la calle, en los puertos y en sus centros de acogida. El negacionismo del pasado andalusí y la manipulación histórica en forma de “Reconquista” siguen presentes en el imaginario colectivo y en los libros de texto, así como la extranjerización constante de generaciones de musulmanes. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla siguen en un estado de segregación importante, con cientos de menores sin escolarizar, además de no contar con fiscalías especializadas en discriminación y delitos de odio.

Resumen adicional

El informe de la Oficina Nacional de Crímenes de Odio de 2018 menciona un aumento general del 11,6% en los delitos de odio: de 1,598 denuncias, 69 están relacionadas con la religión (excepto el antisemitismo) y 524 con el racismo y la xenofobia. No hay estadísticas segregadas para los prejuicios antimusulmanes disponibles (a pesar de que recientemente se agregaron dos nuevas categorías: discriminación por enfermedad y edad). El “Plan de acción de 2019 para combatir los delitos de odio” del Ministerio del Interior incluye medidas contra el antigitanismo y la romafobia “tal como lo hace la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE”. Siguiendo esta lógica, el plan también debe medir el prejuicio contra los musulmanes, pero no lo hace. Además de las recomendaciones de las instituciones europeas e internacionales, las organizaciones de la sociedad civil lo vuelven a recomendar anualmente.

A pesar de lo expuesto anteriormente, a través de una monitorización no sistemática de algunas ONG y de la Oficina para la No Discriminación del Ayuntamiento de Barcelona, se han registrado: 148 incidentes, de los cuales 16 agresiones físicas (3 contra mujeres, 2 contra varones y 11 contra menores); 14 casos de vandalismo (4 contra mezquitas o centros culturales islámicos y 10 en otros espacios); 26 agresiones verbales o amenazas (9 contra mujeres, 9 contra menores y 8 contra varones); 68 incidentes discriminatorios (23 contra musulmanes en general, 23 contra mujeres, 8 contra menores y 14 contra varones). Los incidentes se cuentan por incidente y no por el número de víctimas.

Menores no acompañados

En la sección de ataques físicos derivados de la retórica política, en 2019 hemos hablado de menores no acompañados y de las cadenas de ataques reiterados y programados contra los propios menores, así como en los centros de acogida en Madrid, Canet de Mar, Castelldefels, Masnou y Alhama de Murcia. En el puerto marítimo de Ceuta también se han dado numerosos ataques nocturnos con bates y piedras mientras los menores dormían. Sin embargo, rara vez se reconoce el componente de odio en estos casos, lo que demuestra que todavía queda mucho trabajo de sensibilización para las fuerzas de seguridad, así como fiscalías especializadas en delitos de odio en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Según el autor Helios F. Garcés en su artículo “Un campo minado para los menores migrantes”, los ataques de la extrema derecha se aprovechan de la existencia previa de un caldo de cultivo que se invisibiliza porque afrontarlo nos resulta conflictivo: la islamofobia global. Esta relación también la comprobamos en vídeos como el de un señor explicándole a la audiencia virtual cómo “defenderse de los menas con una bolsa de cerdo deshidratado”.

Empleo

En lo laboral poco o nada ha cambiado desde el informe publicado en 2017. El grupo más afectado sigue siendo el de las mujeres musulmanas visibles. El hiyab sigue siendo una barrera para algunas instituciones públicas y para muchas empresas privadas, a pesar de la legislación sobre discriminación y libertad religiosa. En el caso de las empresas privadas sucede siempre lo mismo, se alega que “va en contra de la normativa interna”. Cuando esta normativa ha sido requerida en el 2019, empresas como la tienda de ropa Pimkie o el supermercado de la cadena Día en Málaga, dicha normativa no se ha facilitado. Con el tiempo, imaginamos que acabarán introduciendo este veto al hiyab en la normativa para poder enseñarla, lo cual empeoraría aún más esta situación que va contra cualquier principio de igualdad. Aquí se echa de menos el apoyo institucional efectivo.

Educación

Se ha introducido un nuevo módulo titulado «Terrorismo en España» dentro de la asignatura obligatoria de “Geografía e Historia” para la Educación Secundaria (estudiantes de 15 y 16 años). El contenido (parcialmente) publicado evidencia el uso de lenguaje e imágenes violentas y refuerza el sentimiento antimusulmán. Los ejercicios incluyen “una búsqueda de secuestros terroristas” o “analizar el mapa del terror”. Esto sucede en un contexto en el que la educación en derechos humanos en las escuelas públicas brilla por su ausencia o son las propias escuelas las que lo solicitan por su cuenta.

El proyecto de investigación de 2009 “¿Islamofobia o currículo nulo? La representación del islam, las culturas musulmanas y los inmigrantes musulmanes en los libros de texto de Cataluña” concluyó que entre el material examinado “menos de dos tercios hacen referencia, ya sea verbal o icónica, a la cultura musulmana o a cualquiera de los otros conceptos. Los datos obtenidos muestran la necesidad de revisar el contenido de los libros de texto escolares para corregir las omisiones y deformaciones en el tratamiento del islam, la cultura musulmana y la presencia de musulmanes en la sociedad”. Estas conclusiones aún prevalecen. En 2019, se denunciaron a ONG varios libros de texto por su tratamiento del islam, los musulmanes y la historia andalusí.

La securitización también entró en las aulas escolares y en los centros de acogida de menores en 2016 en forma de protocolos de vigilancia. Un ejemplo de estos es el PRODEAREV del Departamento de Educación de la Generalitat, activado por el Pla Operatiu Especial Antiterrorista (POA) de los Mossos d´Esquadra. Este protocolo, así como otros en distintos puntos del territorio nacional, han sido recopilados y analizados en la obra “La Radicalización del Racismo- Islamofobia Institucional y Prevención Antiterrorista” de Ainhoa Nadia Douhaibi y Salma Amazian (Ed. Cambalache 2019).

La islamofobia de género también sigue presente en las escuelas y en la realización de exámenes finales. En 2019 se han dado numerosos casos de jóvenes estudiantes a las que no se les permitía entrar en la escuela con el hiyab, una de ellas ya era mayor de edad. Además, se han registrado varios casos en los que para realizar exámenes importantes (como son los de la EBAU, es decir, la Selectividad), jóvenes musulmanas han sido obligadas a quitarse el pañuelo delante del resto de compañeros y, en un caso, a quedarse así durante todo el examen. En todos estos casos, las estudiantes se sintieron discriminadas ya que no se revisó de la misma forma a otros estudiantes con gorras, cascos, sudaderas, etc.

En julio de 2019, el Consejo de Educación de Madrid y el Defensor del Pueblo permitieron a las escuelas regular la vestimenta de las estudiantes y establecer la obligación de mantener las cabezas descubiertas, también para las estudiantes con velo islámico. La Dirección General de Relaciones con las Confesiones (Ministerio de Justicia) puede emitir recomendaciones (no vinculantes) en sentido contrario.

La no escolarización de cientos de menores en Ceuta y Melilla sigue vigente a pesar de los requerimientos del Defensor del Pueblo. Muchos de estos menores, así como sus padres y madres han nacido en estas ciudades, pero se encuentran en un limbo burocrático. En 2020, se pronunció el Comité Internacional de los Derechos del Niño de Naciones Unidas urgiendo a las autoridades a escolarizar a una menor, una de muchas resoluciones que han logrado y peleado la ONG Prodein de José Palazón, con la colaboración de la Asociación de Abogados Extranjeristas.

Paradas por perfil étnico

El informe «Identificaciones policiales por perfil étnico en Cataluña 2018» publicado por SOS Racisme en febrero 2019 concluyó que, por cada español, 18 personas de origen argelino son detenidas en Catalunya. En septiembre, la ONG Rights International Spain publicó «Bajo sospecha«, sobre identificaciones por perfil étnico y que recoge el impacto emocional y social a corto y largo plazo de los controles policiales en la vida de las personas.

Femonacionalismo

Existe una corriente “feminista” de rápido crecimiento encabezada por varias mujeres con nombres árabes o amazigh que generalmente se definen como “no musulmanas”, “exmusulmanas” y / o “de origen musulmán” que está apuntando a las comunidades musulmanas y al islam en el nombre de los “derechos de las mujeres”. Su discurso estereotipado sobre las mujeres musulmanas y el hiyab, por ejemplo, al culpar a los partidos de izquierda de “promover activamente el velo y, con él, todo un conjunto de actitudes del patriarcado fundamentalista”,  difamando públicamente a las mujeres políticas que usan hiyab, o atacando a musulmanas conversas online durante años, está ganando espacio en artículos de prensa, campañas virales, blogs, conferencias, programas de televisión en horario estelar y mediante la publicación de libros. Según la académica Sara R. Farris (2017), experta en Sociología de la Religión, “esta es la sexualización del racismo. Las mujeres se presentan como víctimas para quienes, si se asimilan adecuadamente, se puede hacer espacio, mientras que los hombres son los otros irredimibles”. Esta retórica se expande rápidamente a través de algunos sectores como el feminismo hegemónico blanco, sectores sionistas y a través de actores de todo el espectro político (incluidos Vox, Ciudadanos, PSOE y Unidas Podemos) hasta llegar al gran público.

Conclusión y recomendaciones

– Además de las actividades de sensibilización, se deben monitorizar los delitos e incidentes de odio, el discurso de odio de gran alcance y otras formas de discriminación antimusulmana.

–  Las fuerzas de seguridad, los fiscales y las instituciones locales correspondientes deben mantener un registro segregado de los incidentes denunciados con prejuicios e indicadores contra los musulmanes para proporcionar cifras anuales, también a la base de datos de delitos de odio OSCE-ODIHR.

– Las fuerzas de seguridad y fiscalías especializadas (incluyendo específicamente a Ceuta y Melilla) necesitan formación sobre delitos de odio y discriminación, tomando como ejemplo y buenas prácticas a las fiscalías de Barcelona y Málaga y a las unidades especiales como la Unidad especial de la Policía de Fuenlabrada o la Oficina para la No Discriminación del Ayuntamiento de Barcelona.

– Se debe implementar un código de conducta para los medios mainstream sobre el tratamiento de menores migrantes.

– Todos los menores que viven en el Estado español deben tener garantizado su derecho a la educación.

– Es necesaria la revisión de los libros de texto educativos sobre el islam, los musulmanes, la herencia islámica, la migración y el terrorismo. La educación en derechos humanos debería tener prioridad sobre las clases sobre terrorismo.

– Los propietarios de empresas y los departamentos de recursos humanos deben tratar a todos los solicitantes de empleo de la misma manera en función de la capacidad desde el principio de igualdad y proporcionar documentos pertinentes, como las normas de vestimenta interna, cuando sean solicitados.

–  Eliminación de los protocolos de prevención de la radicalización violenta (PVE y CVE) de las escuelas públicas y de los hogares de acogida.

Aurora Ali: Islamophobia in Spain: National Report 2019, in: Enes Bayraklı & Farid Hafez, European Islamophobia Report 2019, Istanbul, SETA, 2020.

Ver también: «Crecen los atentados de la extrema derecha contra la población musulmana en la UE», 23 de junio de 2020 en La Marea.

Vídeo de la presentación del informe con los editores y los autores de los informes de Bosnia, Bélgica y Holanda.